Escritores en consulta: cuando la literatura entra en terapia
Inauguramos esta nueva sección en Comúnmente titulada «Escritores en consulta», en la que exploramos experiencias terapéuticas reales a través de las palabras de autores que han compartido sus propios procesos en libros, artículos y relatos. No nos importa la orientación del enfoque terapéutico —ya sea sistémico, psicoanalítico, cognitivo-conductual o gestáltico—, sino cómo estos relatos nos ayudan a pensar lo que ocurre en consulta y en la vida.
El valor del silencio como primer tema
Este primer artículo de la serie se centra en un aspecto clave del proceso terapéutico: el silencio. No se trata aquí de abordarlo como herramienta técnica —como podría hacerse en el psicoanálisis— sino de reflexionar sobre su presencia inevitable y significativa en las primeras sesiones, tanto desde el lado del paciente como del terapeuta.
Claudia Piñeiro y su «Escribir un silencio»
Para ello nos apoyamos en el libro Escribir un silencio, de la escritora argentina Claudia Piñeiro (Alfaguara, 2024). Se trata de una recopilación de artículos donde la autora aborda temas íntimos como la maternidad, la infancia o la amistad, así como reflexiones profundas sobre la escritura y su cruce con la vida.
En el artículo que da título al libro, Piñeiro relata su primera experiencia en terapia: la incomodidad inicial, la necesidad de explicar su malestar y la dificultad de hacerlo con palabras. Su frase de entrada a consulta fue: “Vengo porque le tengo miedo a mis palabras”.
La incertidumbre de la primera sesión
Como señala la autora, la primera duda del paciente suele ser: ¿qué le cuento al psicólogo? Lo que realmente subyace en esta pregunta es: ¿qué espera de mí este desconocido? En esa incertidumbre se activan proyecciones, inseguridades, y a menudo idealizaciones como las descritas por el psicólogo Rafael San Román en su libro ¿Qué le cuento a mi psicólogo?:
- Me ayudará con todos mis problemas / Le ayudaré con todos sus problemas
- Me ayudará del todo / Le ayudaré del todo
- Me ayudará rápido / Le ayudaré rápido
De los silencios incómodos al acto de escribir
Claudia Piñeiro narra cómo, tras varias sesiones en completo silencio —ni ella ni la terapeuta hablaban— pasó de la culpa a la rabia. No sabía si callar era un fallo o una resistencia. Hasta que un día rompió el silencio trayendo textos literarios que escribía fuera de consulta. No hablaba de sí misma directamente, sino de una mujer ficticia atravesada por el dolor, una ficción que canalizaba lo indecible.
Así, la escritura se convirtió en un puente entre su mundo interno y la posibilidad de empezar a hablar en sesión. A partir de ahí, pudo ir desvelando los verdaderos motivos de su malestar y avanzar.
El silencio como zona oscura
Lo que no se dice, no porque no se quiera, sino porque no se puede o no se sabe cómo, se enquista en una zona oscura, en palabras de Piñeiro. El trabajo del terapeuta y del paciente consiste en poner palabras a ese silencio, aunque las primeras palabras sean solo un balbuceo. En esa tarea compartida empieza a gestarse la alianza terapéutica, base imprescindible para cualquier avance.
Lectura, escritura y terapia: una triple vía
Esta sección busca también recomendar lecturas que acompañen procesos de autoanálisis. No se trata de que la literatura sea terapia, pero muchos encontramos en ella un sostén, una forma de entender y sobrevivir a lo que nos ocurre.
En Comúnmente creemos que la literatura puede atravesar las paredes de la consulta. Por eso queremos que esta sección sea un lugar de cruce entre lo literario y lo clínico, entre la historia escrita y la historia hablada.
Reflexión final: cada consulta, una construcción compartida
Como recuerda Rafael San Román:
“Los pacientes no son manuales de instrucciones, sino personas reales que a veces llegan a nosotros con las ideas muy claras y otras no saben qué esperan o necesitan de la terapia. La vida es complicada, ¿por qué iba a ser sencilla la manera de analizarla, entenderla y cambiarla?”
En definitiva, lo que ocurra en consulta dependerá del vínculo que paciente y terapeuta construyan juntos, de su capacidad para habitar el silencio y transformarlo en palabras.
