Las 5 razones que más vemos en consulta (y cómo podemos ayudar desde Comúnmente)
Con los peques, a veces no es fácil saber si algo es “una etapa” o si conviene pedir ayuda. En Comúnmente trabajamos con niños, adolescentes y familias a diario y, cuando evaluamos, miramos los tres pilares que siempre van juntos: emociones, conducta y pensamiento. Lo hacemos así porque sabemos que si uno se desajusta, el resto se resiente y lo notará inmediatamente el propio niño. Pero también la familia y el colegio. A continuación te contamos los motivos de consulta más frecuentes y, sobre todo, qué solemos hacer para acompañaros.
1) Problemas de conducta en casa o en el colegio
Rabietas que no ceden, desafíos constantes, insultos, mentiras, peleas entre hermanos, o normas que nunca acaban de cumplirse. La conducta suele ser el altavoz de algo que está debajo: límites poco claros, pautas distintas entre cuidadores, cambios en casa, celos, duelos, o incluso miedos.
En Comúnmente empezamos por una valoración funcional: averiguar qué dispara la conducta, qué la mantiene y qué necesita ese niño cuando actúa así. Trabajamos con los padres para alinear límites y rutinas, fortaleciendo una autoridad no agresiva y sin totalitarismos, y enseñamos al niño regulación emocional y habilidades para pedir lo que necesita sin estallar. Cuando aparezcan conductas regresivas (por ejemplo, que vuelva a mojar la cama tras años sin hacerlo), exploraremos el componente emocional aplicando protocolos específicos junto con pautas para casa.
2) Dificultades en el colegio: aprendizaje, atención y convivencia
Hablamos de bajadas de rendimiento, notas que no reflejan el esfuerzo, conflictos con profes o compañeros, olvidos frecuentes, falta de concentración… Cualquiera de estas cosas necesita de una explicación para conocer el origen. A veces responderá a momentos familiares tensos, pero otras, puede apuntar a un TDAH, dificultades específicas de aprendizaje (lectura, escritura, cálculo) o a un trastorno del neurodesarrollo.
Nuestro primer paso será descartar las causas más sencillas (sueño, visión, audición) para después realizar pruebas psicopedagógicas cuando proceda. Junto con los padres, procuraremos la coordinación con el centro educativo para ajustar expectativas y apoyos, ofreciendo entrenamiento en hábitos de estudio, planificación y autorregulación. Si detectamos señales que requieran de otra especialidad (neuropediatría, logopedia, psiquiatría), os sugerimos la derivación al profesional correspondiente.
3) Ansiedad y depresión en la infancia y adolescencia
La ansiedad infantil no siempre se vive como “nervios”, sino que incluye somatizaciones y evitaciones conductuales. Por ejemplo, puede ser dolor de barriga antes del cole, miedo a separarse, evitación social, irritabilidad o problemas de sueño. La depresión, por su parte, tampoco es solo tristeza: a veces aparece como apatía, falta de ilusión, aislamiento, cansancio o cambios bruscos de apetito.
En Comúnmente realizaremos siempre una evaluación clínica completa y trabajaremos con la familia para identificar los agentes estresores (acoso, cambios vitales, alto perfeccionismo, uso de pantallas, exigencias académicas). Para ello aplicamos técnicas basadas en la evidencia (cognitivo-conductuales, EMDR en trauma, entrenamiento en habilidades sociales, etc) y establecemos un plan claro: qué hacer en casa, en el cole y en consulta.
4) Dificultades de adaptación social y habilidades para relacionarse
También existen cuestiones sociales susceptibles de generar problemas en los niños. Estas son algunas de las quejas habituales que oímos en consulta: “Le cuesta hacer amigos”, “se queda al margen”, “se bloquea al hablar en grupo”, “no entiende bromas” o “se mete en líos por impulsividad”. Como psicólogos, sabemos que la timidez intensa, el déficit de habilidades sociales o ciertas condiciones del desarrollo pueden interferir en la integración.
En estos casos trabajamos los dos frentes: por un lado, entrenamos esas habilidades sociales susceptibles de mejoría (iniciar y mantener conversaciones, interpretar señales sociales, resolver conflictos, pedir ayuda); por otro, fortalecemos la autoestima y la seguridad para que el niño se exponga de forma gradual a situaciones que hoy le cuestan. Cuando haya riesgo de bullying, activaremos protocolos de protección y os ayudaremos a coordinaros con el centro.
5) Trastornos de la conducta alimentaria y adicciones en la adolescencia
En la pubertad cambian los motivos de consulta. Aparecen otros relacionados con el control del cuerpo, así como atracones, vómitos, restricción alimentaria, uso problemático de móviles, videojuegos, alcohol o cannabis. Los TCA (anorexia, bulimia, trastorno por atracón) requieren un abordaje especializado y coordinación multidisciplinar.
En Comúnmente hacemos cribado clínico y de riesgo, y siempre informamos a la familia. Por ello marcamos las pautas de seguridad y trabajamos hábitos saludables, la regulación emocional y las gestión de la imagen corporal a través de la psicología, que puede ser presencial o mediante la terapia online. Con las adicciones conductuales y a sustancias, intervendremos en límites, prevención de recaídas, proyectos de vida y alternativas de ocio. Aunque lo primero será saber por qué el adolescente está incurriendo en el abuso de sustancias, sabiendo que es una conducta de defensa.
¿Cómo trabajamos en Comunmente?
- Evaluación clara: entrevista con la familia, sesiones con el niño/adolescente y, si procede, cuestionarios o pruebas.
- Plan de acción compartido: objetivos concretos, pautas para casa, coordinación con el colegio y revisiones periódicas.
- Intervenciones basadas en la evidencia y ajustadas a la edad (juego terapéutico, entrenamiento en habilidades, EMDR online en trauma, estrategias cognitivo-conductuales, psicoeducación familiar).
- Acompañamiento a la familia: porque cuando cambian los adultos, cambian las cosas dentro del sistema familiar.
Señales que sugieren la necesidad de acudir a un profesional
Si percibes un sufrimiento mantenido en tu hijo, un cambio brusco en su conducta o rendimiento, problemas de sueño o alimentación, aislamiento, autolesiones, consumo de sustancias, o si la convivencia está muy tensa y las pautas en casa no funcionan, no esperes a que “se pase solo”. Cuanto antes intervengamos, más fácil será revertir el patrón.
Si algo de lo que has leído te resuena, podemos ayudarte. Escríbenos por DM o reserva una primera cita en Comúnmente: valoraremos vuestro caso y os daremos una propuesta clara para empezar.
